Mi puntuación como fan de las series de TV (no experto crítico):
☆☆☆1/2 — Muy buena — 9/10 — Definitivamente digna de ver.
Siempre he tenido alguna serie de comedia de situaciones o sitcom acompañándome en distintas etapas de la vida, más constante incluso que las de drama o las thrillers. En mi caso, Tres para todo apareció en la televisión local aca en El Salvador a mediados y finales de los 2000s, cuando ya llevaba años de haber terminado en Estados Unidos. Acá la transmitían en horarios nocturnos de lunes a viernes, alrededor de las 10 o 10:30 p.m. , ese espacio donde los canales rellenaban con series adquiridas en paquete. No era un título de gran fama, pero tenía ese encanto de sitcom de media hora que se dejaba ver con gusto.
Lo curioso es que yo pensaba que era relativamente nueva, y en realidad había concluido en 2001 tras cuatro temporadas. Esa distancia temporal me sorprendió después, pero no le restó valor a la experiencia: me acompañaba antes de dormir, con humor sencillo y personajes que se volvían familiares. Recuerdo una noche en particular: tras salir tarde de la oficina y llegar a casa, encendí la tele mientras cenaba y ahí estaba Ryan Reynolds soltando una broma a la rubia coprotagonista y al otro compañero. Años después olvidé sus nombres, pero Reynolds quedó grabado en mi memoria, sobre todo cuando empezó a hacerse notar en Hollywood hacia finales de los 2000s.
La serie fue emitida originalmente en Estados por ABC entre marzo de 1998 y mayo de 2001. En sus dos primeras temporadas se tituló Two Guys, a Girl and a Pizza Place, porque gran parte de la acción ocurría en esa pizzería de Boston; luego simplificaron el nombre a Two Guys and a Girl.
Ryan Reynolds interpretaba a Berg, un estudiante de medicina sarcástico y encantador, papel que le dio visibilidad antes de convertirse en estrella de cine. Taylor Howard era Sharon, la amiga rubia que aportaba equilibrio y frescura. Richard Ruccolo encarnaba a Pete, el más serio del trío. En temporadas posteriores se sumaron Nathan Fillion y Suzanne Cryer, ampliando el círculo de enredos.
La serie fue creada por Danny Jacobson, Kenny Schwartz y Rick Wiener, con dirección de episodios a cargo de nombres como Michael Lembeck, Gail Mancuso y Leonard R. Garner Jr. La producción estuvo en manos de 20th Century Fox Television, con un formato multicámara clásico y duración de 22 minutos por episodio.
Aunque nunca fue un fenómeno de audiencia, alcanzó un rating promedio y se mantuvo cuatro temporadas gracias a su humor juvenil y dinámicas de amistad. Su final fue peculiar: un episodio interactivo titulado The Internet Show, donde los fans votaban en línea el desenlace de las parejas.
Hoy se recuerda sobre todo como el trampolín de Ryan Reynolds, que pasó de ser “el chico gracioso de la pizzería” a protagonista de grandes producciones de Hollywood. Para quienes la vimos en repeticiones, Tres para todo quedó como esa sitcom entrañable que llenaba las noches con risas ligeras y personajes cercanos.
Tres para todo no fue revolucionaria, pero sí cumplió con lo esencial: acompañar, divertir y dejar huella. Para mí, fue parte de esas rutinas nocturnas que se convierten en recuerdos afectivos. Y ver a Reynolds en sus primeros pasos, con ese carisma que luego lo llevaría a ser estrella, es un lujo retrospectivo.
En fin... para mí Two Guys, a Girl and a Pizza Place / Two Guys and A Girl es una sitcom modesta pero entrañable, que se convirtió en compañía fiel para relajarme despues de la oficina y en un semillero de talento para Hollywood.

No hay comentarios:
Publicar un comentario