Vistas de página en total

viernes, 30 de enero de 2026

Step By Step / Paso a Paso (serie de TV sitcom de USA. Años 1991 – 1998; 7 temporadas).


Mi puntuación como fan de las series de TV (no experto crítico): 
☆☆☆1/2 — Muy buena — 9/10 — Definitivamente digna de ver.


Step by Step / Paso a Paso es una de esas series que no se descubren de madrugada ni se sienten como un secreto compartido, sino que llegan con la luz del día, acompañadas de desayunos tardíos y mañanas de sábado. Así la recuerdo yo: transmitida en las mañanas de los sábados, en plena explosión de sitcoms familiares a mediados de los 90s, una época en la que la televisión parecía inagotable en comedias de situación.


Dentro de ese mar de series, Step by Step / Paso a Paso me gustó mucho, aunque nunca la sentí excelente ni revolucionaria. Y no tenía por qué serlo. Funcionaba —y muy bien— dentro de la fórmula clásica de la familia simpática, disfuncional a su manera, pero decidida a seguir adelante con amor, humor y una buena dosis de caos cotidiano. Era una sitcom consciente de su estructura, cómoda en ella, y lo suficientemente hábil como para sacarle provecho sin caer en la parodia.


La serie se emitió originalmente entre 1991 y 1998, con 7 temporadas y 160 episodios, primero en ABC como parte del famoso bloque TGIF, ese laboratorio de comedias familiares que definió a toda una generación y despues en su ultima temporada en CBS. Fue creada por William Bickley y Michael Warren, productores especializados en sitcoms de corte familiar, y producida por Lorimar Television y más tarde Warner Bros. Television.

La premisa era sencilla pero eficaz: dos adultos divorciados, Frank Lambert (Patrick Duffy) y Carol Foster (Suzanne Somers), se enamoran, se casan impulsivamente durante unas vacaciones y unen a sus respectivas familias, dando origen a un hogar ensamblado lleno de choques de personalidad, rivalidades fraternales, alianzas inesperadas y mucho humor. El elenco juvenil —con nombres como Staci Keanan, Brandon Call, Christine Lakin y Angela Watson— terminó siendo parte fundamental del encanto de la serie, creciendo frente a cámara junto al público.


A diferencia de joyas más inusuales como Dream On o Baby Boom, Step by Step era más típica en su planteamiento, más predecible incluso, pero no por eso menos efectiva. Apostaba por un humor un poco más absurdo, exagerando situaciones y reacciones, aunque siempre sin cruzar la línea hacia la caricatura total. Había un equilibrio interesante: situaciones disparatadas, sí, pero con personajes que seguían sintiéndose humanos y reconocibles.


No era una serie intensa ni profunda, ni lo pretendía. Sin embargo, dentro de lo ligero resultaba refrescante, ágil, bien escrita y sorprendentemente inteligente en ciertos momentos. Tocaba temas sociales —familias ensambladas, roles parentales, choques generacionales, estereotipos de género— sin buscar la controversia ni el sermón, pero lo suficiente como para invitar a pensar mientras uno se reía de la misma cuestión social que estaba siendo suavemente criticada.


Ese era su verdadero mérito: hacerte reír y reflexionar sin que te dieras cuenta. Nada de discursos grandilocuentes, nada de golpes de efecto. Solo situaciones cotidianas llevadas al extremo justo para que el absurdo revelara lo que normalmente se acepta sin cuestionar.


Hoy, vista con distancia, Step by Step se siente como una sitcom cómoda, cálida y honesta con lo que es. No intenta ser una obra maestra ni redefinir el género, pero cumple su función con oficio y carisma. Fue parte del ecosistema televisivo que hizo de los 90s una época tan rica en comedias, y merece ser recordada no como “una más”, sino como una buena sitcom familiar que supo hacerlo bien sin pretender hacerlo todo.


Tal vez no fue una serie que me cambiara la vida, pero sí una que me acompañó. Y varias veces, hacerme reír a carcajadas.






No hay comentarios:

Publicar un comentario